Nota: dividiré la fenomenofanía en versículos para luego comentarlos.
1. La cuestión que falta es la mezcla adecuada de fenómenos, 2. la carga que impongo a las palabras me dispone a decir ciertas cosas
3. La mezcla actual me tiene en un tipo de expresión que se compone de cosas que no entiendo,¿el rector de la armonía es la consciencia? 4. Encuentro que hacer ciertas cosas como entregarme al cinismo me ayudan.
5. Adentrarme en mí es la cosa que me atrapa más y 6. es que adentrado, todo deber ya no es activo sino pasivo en mi actitud. 7. La actitud es bizarra, no tiene lugar en mi deber, es que mi deber siempre es estar 8. en un contexto válido. La validez y el valor difieren
9. Mi actitud está contaminada porque en mi actuar en ella hay sugerencias y le temo a estas sugerencias
10. Quiero saber qué son la cosas que me invaden, tengo esta manía escudriñadora 11. y es que el elaborar una postura se vuelve difícil. 12. No quiero ser un motor pero eso soy. 13. Tengo un impulso a escapar pero quiero gozar de mis complejos
14. Cómo se conforma el espíritu
15. Creo que no permito abrumarme
16. cansarse y cansarse y cansarse es lo que hago
17. me limita mi capacidad de comunicación y aquí deseo transformar de alguna manera algo muy interno y desconocido a algo asequible a través del solo hecho de ser, 18. pero ser no es capacidad ni es acceso o reproducción o transmutación de la mezcla adecuada. 19. Estoy siendo, creyendo que aquí está la epistemología, pero no ser establece imposibilidades 20. ¿Cuándo se es? cuando se está en contexto, de sí mismo o con los otros 21. ¿Por qué ser es una expresión digna?
Ser tiene el valor de dignidad pero no la condición, tener la condición es imposible, ni el sentido la garantiza, es más, escarba la herida. 22. Maldita necesidad de acceder al poder. 23. Esta actividad me desasocia de mí, 24. entro en una lógica secreta, transformarla en lógica es muy difícil. 25. Hay un profundo impacto cuando se forma el ser, cuando se forme se produce una inevitable división que aqueja y la parte que es ser tiene mucho poder más allá de lo que anhela el alma. 26. Ni siquiera la moral tiene tal impacto. 27. La lógica del mundo se te impone no eres más de lo que eres. 28. Y por qué desearías no ser, ¡Porque el mundo te hace ser disonante! se aprovecha de tu falta de iniciativa propia, genuina, determinante. 29. No se puede escapar pero, ¿está todo perdido?¿cómo liberarse de todo y sentirse libre desde esta condición?¿es que este cómo es una pregunta del ser?
30. el puro verbo sin objeto
31. (Cuando escribo no me dice qué escribir ninguna lógica me logro transmutar -- reproducir -- reflejar, no adecuar....)
32. por qué no quiero someterme? me pregunta la lógica del mundo y en parte mi reproductorsedor
33. por qué digo que transmutar, reproducir, reflejar no es ser. Porque aquí sólo se existe sin sesgo.
Comentarios: (on the works)...
1. La adecuación es la concordancia con ciertas normas. Al parecer, los fenómenos no eran conformes a ciertas normas. Las normas, desde conceptos psicológicos, prescriben contenidos que aliviarían una necesidad de quien las emite. De esta manera, los fenómenos no satisfacían ciertas necesidades. Los fenómenos eran frustrantes.
2. La disposición a decir ciertas cosas puede entenderse como una imposibilidad de que dado que ciertas palabras sean dichas, otras no lo sean. Esto se parece a la consecuencia lógica, con la salvedad de que la necesidad de la consecuencia lógica depende de la verdad (según los lógicos). Sin embargo, como esta disposición no es una necesidad semántica sino una necesidad de decir, y como decir es un comportamiento, se parece también al condicionamiento. Dado un estímulo (ciertas palabras) se sigue un patrón de pensamiento o de decir, de comportamiento. Esto quiere decir que hubo aprendizaje y un proceso de asociación entre palabras y pensamientos u otras palabras. Haciendo un sincretismo entre lógica y psicología, el modelo de esas palabras estímulo, es el modelo de las otras palabras. De esto se derivan ciertas observaciones: esto se parece a la teoría de causalidad de Hume y que queda por ver qué tipo de estímulo hay en las palabras (estímulo positivo o negativo) para saber el análogo del criterio de verdad. Es decir, el seguimiento lógico entre premisas (palabras) y conclusiones (palabras) es enunciado cuando se ha aprendido este seguimiento bajo un estímulo que acompaña a las premisas. Este estímulo es la carga que impongo a las palabras. Si prestamos del comentario del anterior versículo, este fenómeno de condicionamiento es un fenómeno frustrante, no es adecuado. El razonamiento aprendido, condicionado por sus propias premisas por un estímulo, no alivia ciertas necesidades. ¿Qué necesidades podrían ser estas? Se supone que la racionalidad es una ventaja evolutiva, podría ser que también es una maladaptación.
3. Parece que al poner atención en el condicionamiento, la manifestación de los fenómenos pasa a componerse de fenómenos ininteligibles. Al preguntar ¿el rector de la armonía es la consciencia? se sugiere que la inteligibilidad de estos fenómenos aliviaría la frustración. Sin embargo, en el versículo anterior, el tipo de razonamiento descrito se volvió frustrante, lo cual, implica que la inteligibilidad no aliviaría la frustración. De esto se sigue que ni la ininteligibilidad ni la inteligibilidad son suficientes para tener una mezcla de fenómenos adecuada.
4. El cinismo es la práctica descarada de algo que sería desaprobado, es carecer de vergüenza. Parece que entregarse a hacer inteligibles los fenómenos a pesar del razonamiento condicionado ayuda a aliviar la frustración. Esto sugiere que la causa de frustración era la vergüenza de estar condicionado. ¿La libertad (como ausencia de condicionamiento) es una pulsión por el deseo de escapar de la vergüenza?
5. Tener introspección, aquí se vuelve absorbente a pesar de la frustración experimentada. Esto me recuerda a la experiencia dionisiaca Nietzscheana en la que se borran las fronteras entre placer y displacer. A partir de llegar a la conclusión cínica, hay una tendencia a una completa perdición en la experiencia de fenómenos. En esta hay disposición de seguir en ella aunque haya displacer.
6. En la perdición en la experiencia hay deber que no es activo sino pasivo. ¿qué quiere decir esto? Intentaré aclarar primero la noción de deber en este versículo y luego las cualidades de activo y pasivo.
El deber es normativo, como se dijo en el primer versículo, la normatividad viene de pretender aliviar una necesidad a partir de su contenido. Aquí surge la cuestión de qué fenómeno es este deber, puede ser el deber de tener una mezcla adecuada de fenómenos o puede ser el deber que impone la vergüenza. Me inclino a pensar que son los dos. Este deber que surge de la vergüenza tiene un contenido social, pues la vergüenza es un sentimiento que surge por la condena de una comunidad ante un acto reprochable. ¿Por qué estar condicionado es un acto reprochable por la sociedad, si el aprendizaje del razonamiento sólo se produce en un contexto social? Esto se responderá más adelante. El deber que empuja por una mezcla adecuada de fenómenos, en cambio, no es social, sino individual, es el deseo individual de escapar de la vergüenza. Los deberes son el deber de inteligibilidad por un lado y el de ininteligibilidad por el otro.
Las cualidades de activo y pasivo me parece que son la prescriptividad de los deberes, es decir, la fuerza que empuja a obedecerles. Parece que al acceder a la experiencia dionisiaca, es decir, a borrar las fronteras entre placer y displacer en la inmersión en la experiencia, la vergüenza que invita a rechazar el condicionamiento y la necesidad de razonar claramente pierden su fuerza.
7. y 8. En el 7. se afirma la experiencia dionisiaca como algo bizarro (empleo su sentido en inglés), es decir, como algo extraño o estrafalario, algo que desafía lo convencional y por ello que va más allá de lo que los deberes quieren prescribir. En el 8. se contraponen la validez y el valor. La contraposición, me parece, radica en que la validez es una calificación que los deberes hacen de aceptable o no aceptable, cuando el valor es una calificación de que algo es bueno. La validez se deduce a partir de observaciones objetivas de qué se ha dicho que es aceptable para los sujetos, el valor se deduce a partir de observaciones subjetivas que declaran qué es bueno objetivamente. Esto responde a la pregunta en el comentario del versículo 6. La respuesta es que el condicionamiento invalida el razonamiento, pero el condicionamiento es valioso. El condicionamiento invalida el razonamiento porque el razonamiento es aceptable bajo criterios lógicos y no psicológicos, es decir, el seguimiento lógico en un razonamiento se considera válido porque es independiente de la experiencia, siempre y cuando siga ciertas reglas. El condicionamiento, sin embargo, es valioso porque permite aprender las reglas para producir razonamientos válidos. El condicionamiento es reprochable en la medida en que haga depender la validez en la psicología y es valioso en la medida en que haga depender la psicología en las reglas válidas.
9. Aquí descubro que a pesar de que en la experiencia dionisiaca, en principio, hay una posibilidad de posicionarse más allá del deber, esta no escapa del condicionamiento. En la experiencia, ya no en la palabra, se siguen siguiendo sugerencias como si fueran consecuencias lógicas, sigue habiendo comportamientos mentales aprendidos. Este descubrimiento se vuelve terrorífico aunque sigue sin producir un rechazo a la experiencia, es decir, se mantiene la profundidad y la ausencia de frontera entre displacer y placer. El terror produce desconfianza de las sugerencias, se produce una nueva frustración que tiene un nuevo vigor normativo, ahora se desea una posición de seguridad ante las sugerencias. Es importante notar que este descubrimiento ocurre mientras se actúa en la experiencia, es decir, mientras uno es fenómeno, mientras se puede enfocar lo que uno piensa. Es decir, todo es sugerencia, siempre hay una invitación del todo que ocurre siempre a algo, pero hay un fenómeno que no se queda en invitación sino que se apropia del enfoque, el fenómeno de verse estar ante lo engañoso.
1. La adecuación es la concordancia con ciertas normas. Al parecer, los fenómenos no eran conformes a ciertas normas. Las normas, desde conceptos psicológicos, prescriben contenidos que aliviarían una necesidad de quien las emite. De esta manera, los fenómenos no satisfacían ciertas necesidades. Los fenómenos eran frustrantes.
2. La disposición a decir ciertas cosas puede entenderse como una imposibilidad de que dado que ciertas palabras sean dichas, otras no lo sean. Esto se parece a la consecuencia lógica, con la salvedad de que la necesidad de la consecuencia lógica depende de la verdad (según los lógicos). Sin embargo, como esta disposición no es una necesidad semántica sino una necesidad de decir, y como decir es un comportamiento, se parece también al condicionamiento. Dado un estímulo (ciertas palabras) se sigue un patrón de pensamiento o de decir, de comportamiento. Esto quiere decir que hubo aprendizaje y un proceso de asociación entre palabras y pensamientos u otras palabras. Haciendo un sincretismo entre lógica y psicología, el modelo de esas palabras estímulo, es el modelo de las otras palabras. De esto se derivan ciertas observaciones: esto se parece a la teoría de causalidad de Hume y que queda por ver qué tipo de estímulo hay en las palabras (estímulo positivo o negativo) para saber el análogo del criterio de verdad. Es decir, el seguimiento lógico entre premisas (palabras) y conclusiones (palabras) es enunciado cuando se ha aprendido este seguimiento bajo un estímulo que acompaña a las premisas. Este estímulo es la carga que impongo a las palabras. Si prestamos del comentario del anterior versículo, este fenómeno de condicionamiento es un fenómeno frustrante, no es adecuado. El razonamiento aprendido, condicionado por sus propias premisas por un estímulo, no alivia ciertas necesidades. ¿Qué necesidades podrían ser estas? Se supone que la racionalidad es una ventaja evolutiva, podría ser que también es una maladaptación.
3. Parece que al poner atención en el condicionamiento, la manifestación de los fenómenos pasa a componerse de fenómenos ininteligibles. Al preguntar ¿el rector de la armonía es la consciencia? se sugiere que la inteligibilidad de estos fenómenos aliviaría la frustración. Sin embargo, en el versículo anterior, el tipo de razonamiento descrito se volvió frustrante, lo cual, implica que la inteligibilidad no aliviaría la frustración. De esto se sigue que ni la ininteligibilidad ni la inteligibilidad son suficientes para tener una mezcla de fenómenos adecuada.
4. El cinismo es la práctica descarada de algo que sería desaprobado, es carecer de vergüenza. Parece que entregarse a hacer inteligibles los fenómenos a pesar del razonamiento condicionado ayuda a aliviar la frustración. Esto sugiere que la causa de frustración era la vergüenza de estar condicionado. ¿La libertad (como ausencia de condicionamiento) es una pulsión por el deseo de escapar de la vergüenza?
5. Tener introspección, aquí se vuelve absorbente a pesar de la frustración experimentada. Esto me recuerda a la experiencia dionisiaca Nietzscheana en la que se borran las fronteras entre placer y displacer. A partir de llegar a la conclusión cínica, hay una tendencia a una completa perdición en la experiencia de fenómenos. En esta hay disposición de seguir en ella aunque haya displacer.
6. En la perdición en la experiencia hay deber que no es activo sino pasivo. ¿qué quiere decir esto? Intentaré aclarar primero la noción de deber en este versículo y luego las cualidades de activo y pasivo.
El deber es normativo, como se dijo en el primer versículo, la normatividad viene de pretender aliviar una necesidad a partir de su contenido. Aquí surge la cuestión de qué fenómeno es este deber, puede ser el deber de tener una mezcla adecuada de fenómenos o puede ser el deber que impone la vergüenza. Me inclino a pensar que son los dos. Este deber que surge de la vergüenza tiene un contenido social, pues la vergüenza es un sentimiento que surge por la condena de una comunidad ante un acto reprochable. ¿Por qué estar condicionado es un acto reprochable por la sociedad, si el aprendizaje del razonamiento sólo se produce en un contexto social? Esto se responderá más adelante. El deber que empuja por una mezcla adecuada de fenómenos, en cambio, no es social, sino individual, es el deseo individual de escapar de la vergüenza. Los deberes son el deber de inteligibilidad por un lado y el de ininteligibilidad por el otro.
Las cualidades de activo y pasivo me parece que son la prescriptividad de los deberes, es decir, la fuerza que empuja a obedecerles. Parece que al acceder a la experiencia dionisiaca, es decir, a borrar las fronteras entre placer y displacer en la inmersión en la experiencia, la vergüenza que invita a rechazar el condicionamiento y la necesidad de razonar claramente pierden su fuerza.
7. y 8. En el 7. se afirma la experiencia dionisiaca como algo bizarro (empleo su sentido en inglés), es decir, como algo extraño o estrafalario, algo que desafía lo convencional y por ello que va más allá de lo que los deberes quieren prescribir. En el 8. se contraponen la validez y el valor. La contraposición, me parece, radica en que la validez es una calificación que los deberes hacen de aceptable o no aceptable, cuando el valor es una calificación de que algo es bueno. La validez se deduce a partir de observaciones objetivas de qué se ha dicho que es aceptable para los sujetos, el valor se deduce a partir de observaciones subjetivas que declaran qué es bueno objetivamente. Esto responde a la pregunta en el comentario del versículo 6. La respuesta es que el condicionamiento invalida el razonamiento, pero el condicionamiento es valioso. El condicionamiento invalida el razonamiento porque el razonamiento es aceptable bajo criterios lógicos y no psicológicos, es decir, el seguimiento lógico en un razonamiento se considera válido porque es independiente de la experiencia, siempre y cuando siga ciertas reglas. El condicionamiento, sin embargo, es valioso porque permite aprender las reglas para producir razonamientos válidos. El condicionamiento es reprochable en la medida en que haga depender la validez en la psicología y es valioso en la medida en que haga depender la psicología en las reglas válidas.
9. Aquí descubro que a pesar de que en la experiencia dionisiaca, en principio, hay una posibilidad de posicionarse más allá del deber, esta no escapa del condicionamiento. En la experiencia, ya no en la palabra, se siguen siguiendo sugerencias como si fueran consecuencias lógicas, sigue habiendo comportamientos mentales aprendidos. Este descubrimiento se vuelve terrorífico aunque sigue sin producir un rechazo a la experiencia, es decir, se mantiene la profundidad y la ausencia de frontera entre displacer y placer. El terror produce desconfianza de las sugerencias, se produce una nueva frustración que tiene un nuevo vigor normativo, ahora se desea una posición de seguridad ante las sugerencias. Es importante notar que este descubrimiento ocurre mientras se actúa en la experiencia, es decir, mientras uno es fenómeno, mientras se puede enfocar lo que uno piensa. Es decir, todo es sugerencia, siempre hay una invitación del todo que ocurre siempre a algo, pero hay un fenómeno que no se queda en invitación sino que se apropia del enfoque, el fenómeno de verse estar ante lo engañoso.